Viajar en mayo a Junín es encontrarse con una de las expresiones de mayor fervor del país. En la provincia de Tarma, conocida como la “Perla de los Andes”, se celebra la festividad del Señor de Muruhuay, una manifestación que combina fe e historia y devela el sincretismo de la localidad, que hace gala de sus más hermosas tradiciones.
Durante varias semanas, este destino se llena de vida con peregrinaciones, música, danzas y coloridas alfombras de flores que convierten cada rincón en una experiencia inolvidable.
Santuario del Señor de Muruhuay
El origen del Señor de Muruhuay
El culto al Señor de Muruhuay tiene sus raíces a inicios del siglo XIX, en un contexto marcado por la lucha independentista y una epidemia de viruela. Según la tradición, hacia 1824 un pastor descubrió la imagen de una cruz formada de manera natural sobre una roca en las faldas del cerro Shalacoto, en el actual distrito de Acobamba.
La imagen, generada por filtraciones de óxido de hierro, fue considerada milagrosa, pues trajo consigo el inicio de la recuperación de varios enfermos. En un inicio, se cubrió para protegerla de los enfrentamientos de la época, pero tiempo después fue redescubierta, despertando una profunda devoción en la población del valle de Tarma.
Con el paso de los años, este lugar se convirtió en un punto de peregrinación. En 1827 se construyó una primera capilla, y en 1835 se levantó un nuevo templo donde se celebró la primera misa el 3 de mayo, fecha que desde entonces se mantiene como el día central de la festividad.
Hoy, el Santuario del Señor de Muruhuay resguarda esta imagen sagrada y continúa siendo un espacio de profunda espiritualidad.
Una festividad que se vive durante semanas
Aunque el 3 de mayo es el día central, la Festividad del Señor de Muruhuay se extiende por más de un mes, incluso hasta el tercer domingo de junio. Esto se debe a la participación de múltiples mayordomías, que organizan actividades de manera independiente, haciendo que la celebración sea una de las más largas del país.
La fiesta se estructura en tres momentos principales:
- La víspera, donde se realizan ofrendas, fuegos artificiales y el tradicional “cumplido”.
- El día central, con una misa solemne y la procesión de la imagen del Señor de Muruhuay.
- El despacho, que marca el cierre de la festividad.
Durante estos días, Tarma se transforma en un escenario vibrante donde destacan:
- Las procesiones, acompañadas por comparsas y bandas musicales
- Las alfombras de flores, elaboradas con gran detalle y creatividad
- Las cúpulas decorativas, por donde pasa la imagen durante su recorrido
- La participación activa de comunidades y visitantes
Danza, música y gastronomía: el alma de la celebración
Uno de los elementos más representativos de esta festividad es la danza. Entre todas, destaca la Chonguinada, una danza emblemática declarada Patrimonio Cultural de la Nación y que se presenta a lo largo de toda la celebración con diversas agrupaciones provenientes de pueblos como Palcamayo, Cochas, La Merced o Villa Rica. Cada cuadrilla aporta una versión particular en vestuario, estilo y ritmo, y muchas son acompañadas por músicos en vivo, haciendo de cada jornada una muestra de tradición que emociona a residentes y visitantes.

La gastronomía también ocupa un lugar central. Durante la festividad podrás disfrutar de platos tradicionales como la pachamanca, patasca, picante de cuy, el puchero, humitas, tortilla de chuño y una variedad de panes tradicionales. Entre las bebidas, destaca la chicha de jora preparada con maíz amiláceo.
El Santuario: historia, arte y devoción
Ubicado a solo 11 kilómetros de Tarma, el Santuario del Señor de Muruhuay no solo es un espacio de culto, sino también un símbolo arquitectónico y cultural. Su nombre proviene de las palabras quechua “muru” (viruela o manchado) y “huay” (derivado o “huasi” que significa casa).
Su estructura actual, construida en 1972, combina un diseño moderno con elementos que respetan el entorno andino. En su interior destacan detalles como tapices elaborados en San Pedro de Cajas, tallados en madera y elementos litúrgicos tradicionales, así como la imagen original del Cristo crucificado sobre la roca, protegida y decorada con ornamentos de plata y oro.
Atractivos para complementar tu viaje
Además de vivir la festividad del Señor de Muruhuay, Tarma y sus alrededores ofrecen una variedad de atractivos que para explorar y enriquecer tu viaje:
- Plaza de Armas de Tarma: corazón histórico de la ciudad, donde se juró la independencia en 1820. Hoy destaca por su arquitectura tradicional y su ambiente lleno de vida.
- Gruta de Huagapo: famosa por ser una de las más profundas de Sudamérica (se han explorado más de 2000 metros). Es reconocida por sus impresionantes estalactitas y estalagmitas que forman figuras caprichosas.
- San Pedro de Cajas: pueblo reconocido por sus tapices artesanales, elaborados con técnicas ancestrales que representan paisajes y tradiciones andinas.
- Valle de las Flores: a pocos minutos de Tarma, este colorido paisaje reúne campos de flores cultivadas sobre antiguas andenerías, ideales para disfrutar y fotografiar.
Estos lugares complementan la experiencia y permiten conocer más sobre la riqueza natural y cultural de la región.
Crédito: Antonio Escalante
Recomendaciones para tu viaje
Si planeas ser parte de esta festividad, ten en cuenta:
- Reserva transporte y alojamiento con anticipación
- Lleva ropa abrigadora para las noches
- Respeta las costumbres y espacios religiosos
- Consume productos locales y apoya a los emprendedores
- Elige servicios turísticos formales
Una experiencia que va más allá de la fe
La festividad del Señor de Muruhuay es una celebración donde la fe se encuentra con la cultura, la historia y la identidad de un pueblo. Viaja a Tarma este mayo y sé parte de esta tradición.
Información al viajero
Si deseas información confiable para tu visita a Tarma, no dudes en contactar a IPERÚ, el servicio gratuito de información y asistencia al turista de PROMPERÚ:
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(+51) 1 574 8000
WhatsApp 24 horas: (+51) 944 492 314

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